Una Evidencia Incómoda


Criar animales para el consumo humano y satisfacer la demanda, generada en el consumidor por la propia industria, que multiplica la oferta que alimenta a su vez la demanda, y hacerlo a un precio asequible y sin incrementos apreciables, es un sistema de una perversión tal, que tarde o temprano no puede resistir al análisis sobre quiénes son los que están pagando la diferencia entre una producción cada vez mayor a un coste tan rentable para la industria de la carne, huevos, leche o de la piel.
Quién se ha adentrado un poco en el oscuro mundo de la producción industrial de animales y de su sacrificio sabemos que son los animales los que están pagando en primer lugar, aquí y ahora, en cada minuto que pasa. La mayoría desde el minuto 1 después de su nacimiento hasta el final de sus cortas o cortísimas vidas, los más privilegiados puede que sólo al final de una breve existencia productiva.
Otra parte del precio la pagamos las personas, consumidores y no consumidores de esos productos, con la salud. A pesar de las normas y los controles sanitarios, bien intencionados o no (ya que muchas de las normas están hechas a la medida del sector), la propia naturaleza excesiva del sistema de producción masiva genera unos riesgos potenciales y reales asociados a los alimentos y a los residuos que son difíciles de valorar y cuantificar.
En tercer lugar, una parte muy importante del precio de lo que nos comemos la está pagando ya el medio ambiente y subsidiariamente las personas que en el mundo se ven privadas de lo más básico, entre ello de agua y alimento, como consecuencia de la sustitución de hábitats y explotación de tierras para alimentar el ganado, del derroche y secuestro del agua y de la contaminación de los recursos hídricos, del suelo y del aire,  por ende con una contribución destacada al cambio climático.
Y lo peor es que seguiremos pagándolo durante las próximas décadas, o quien sabe si para siempre, si no somos capaces de asumir mentalmente la hipoteca que deberán pagar las próximas generaciones y promover un cambio en consecuencia.
Un modelo productivo basado en la rentabilidad económica con la excusa falaz de alimentar a la población mundial (demostrado fehacientemente insostenible), tiene además otro efecto perverso que no pagaremos con dinero. El consentimiento, consciente o inconsciente, hacía lo que de forma directa e indirecta les hacemos a los animales, nos pasará una gran factura moral y nos empobrecerá como personas y como especie. Ya lo está haciendo.

ALGUNOS NÚMEROS
Aunque las cifras pueden oscilar según el estudio de que se trate y muchas son estimaciones, en general fuentes acreditadas de diverso origen aportan datos contundentes que no podemos pasar por alto:
  • La población humana ya alcanza los 7.000 millones de habitantes y se espera que para 2050 seamos unos 9.500 millones de personas viviendo de este planeta.
  • La mayoría se alimenta de la agricultura y ganadería intensiva, siendo ya la ocupación de suelos dedicados a la ganadería o al cultivo de piensos destinados a ella, entre un 30% y un 45% de la superficie de la tierra libre de hielo.
  • Entre 60.000 y 70.000 millones de animales de granja se crían cada año en el mundo para el consumo de carne, huevos y leche.
  • Más de 6 millones de animales son matados cada hora para la alimentación.
  • El 99% de los animales que se comen en EE.UU. procede de granjas industriales. En todo el mundo el 74% de los pollos para carne, el 68% de gallinas ponedoras, el 50% de los cerdos, o el 43% del ganado vacuno para carne, se producen en granjas industriales, pero estos datos son de 2004, y el incremento de este tipo de industria ha sido exponencial en la última década.
  • La ganadería contribuye al cambio climático aportando más gases de efecto invernadero (GEI) que todo la combustión fósil emitida por el transporte: entre un 14,5 y un 18% frente a un 13-14%, respectivamente.
  • Entre los GEI de larga vida (químicamente estables desde décadas hasta siglos) se encuentran el CO2, el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). La industria de la ganadería y sus derivados representan un 51% del total anual de emisiones de estos gases (entre 35-40% del metano, un 65-75% del óxido nitroso y unas cantidades difíciles de calcular de dióxido de carbono pero que se ha estimado en unos 32.000 millones de toneladas/año).
  • Otros gases contaminantes como el amoniaco (NH3) procedente del estiércol puede suponer el 74% de la emisión mundial, pero además la contaminación por sus residuos sólidos y líquidos que acaban en el agua o en los suelos es incalculable: sólo en EE.UU., se generan cada minuto 3,175.000 kg de excrementos de los animales criados para alimentación.


  • La agricultura animal consume entre un 20% y un 33% de toda el agua dulce consumida a nivel mundial. El desequilibrio en el consumo de agua se visualiza bien con los siguientes datos:
    • 5.500 litros de agua para obtener 1 Kg de carne de bovino.
    • 900 litros de agua para ½ kg de queso.
    • 1.000 litros para conseguir 1 litro de leche.
  • Se necesitan 900 kg de grano para producir la carne que alimente a una persona durante un año, mientras que sólo se consumirían 180 kg de grano si esa persona lo consumiera directamente.
  • La ganadería ocupa el 45% de la superficie total de la Tierra, siendo responsable en gran parte de su desertificación. El 91% de la destrucción de la selva Amazónica es consecuencia de la irrupción ganadera.
  • La resistencia a los antibióticos cada vez más patente tiene que ver mucho con los que se vierten al medio. El 80% de los antibióticos que se venden en EEUU están destinados a la ganadería (unos 7 millones de kg al año)
  • El 82% de los niños que padecen hambre en el mundo, viven en países donde gran parte de los recursos agrícolas se dedican a la alimentación de animales que después serán consumidos en países occidentales.
  • El consumo medio de carne de un estadounidense es de 94,8 kg de carne al año. En España, en 2014, el consumo de carne y productos cárnicos fue de 54,5 kg por persona y de 135 litros/kg de leche y lácteos.
  • 95.000 millones de animales se sacrifican cada año para el consumo humano, ya sea en la industria alimentaria, incluida la pesca, peletera o experimentación y otros usos. Esto implica la muerte provocada de 3.000 animales por segundo.
  • Solo en España, en 2014, se sacrificaron en mataderos unos 1.700 millones de animales (exactamente 1.659.386.764, según datos oficiales del MAGRAMA).

ALGO FALTA
No es necesario ser mucho más exhaustivo en el análisis cuantitativo para darse cuenta que desde el punto medioambiental, de la salud y de la desigualdad social este modelo no es sostenible, pero hay otra cuestión en la que todos deberíamos poner también el foco de atención ¿es sostenible en términos de sufrimiento?
Cuantificar el sufrimiento es siempre difícil, por no decir imposible. Cuanto sufrimos es algo que está expuesto a la subjetividad del individuo. ¿Depende de la intensidad del dolor? ¿De la frecuencia? ¿De la adaptabilidad y resistencia? ¿De si la afección es física o psíquica?. Lo único que sabemos es que nosotros y todos los demás vertebrados, y es posible que muchos invertebrados, somos capaces de sufrimiento.
Pues entonces, podríamos hacer el siguiente cálculo grosero: dejando a un lado el nivel de sufrimiento que un animal padece en algún momento de su vida y sabiendo lo que sabemos sobre si existe o no sufrimiento en las vidas de todos los seres capaces de sentirlo, quitemos de la suma a la especie humana que sufre por la especie humana y quitemos a invertebrados y también a la mayoría de los peces que se capturan en el mar, incluso a los animales que son maltratados de muchos modos. Dejemos solo a los animales que son criados y sacrificados para la obtención de carne, huevos, leche o de su piel y consideremos a cada individuo de ellos como una unidad de sufrimiento, ya que sabemos que la fiabilidad de que sufren es del 100%, y obtendremos la estimación de unos 95.000 millones de unidades de sufrimiento al año (unas 3.000 unidades de sufrimiento /segundo, que son los animales que se sacrifican en esa unidad de tiempo).
La cifra me parece tan brutal que la imaginación no es capaz de abarcar su significado.
Pero ¿realmente las cifras son capaces de motivarnos para asumir la necesidad de un cambio? Los números son sólo eso números, lo que importa son los individuos.
 (…) el sufrimiento es el origen de todas las imágenes, gritos y gruñidos (crudos e interpretables, pequeños y grandes) que nos conciernen. La palabra define nuestra mirada más aún que aquello que miramos.
En el fondo de nuestra mente quizá entendemos, sin toda esa ciencia (…), que está pasando algo terriblemente nocivo. Nuestro alimento procede del sufrimiento. Sabemos que si alguien nos ofrece la posibilidad de mostrarnos una película sobre cómo se produce la carne que comemos, lo que veríamos sería una peli de terror. Quizá sepamos más de lo que queremos admitir y preferimos sepultarlo en los rincones oscuros de nuestra memoria: ignorarlo. Cuando comemos carne procedente de granjas industriales estamos viviendo, literalmente a base de carne torturada. Cada vez más, esa carne torturada se está convirtiendo en la nuestra.”
Jonathan Safran Foer


Fuentes de información consultadas:
- Isabel Bermejo, 2010. Agricultura y cambio climático en http://www.ecologistasenaccion.es/article19945.html
- 4 informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) en: http://www.ipcc.ch/publications_and_data/publications_ipcc_fourth_assessment_report_wg1_report_the_physical_science_basis.htm
- Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente, 2015. Informe del consumo de alimentación en España 2014. En: http://www.magrama.gob.es/es/alimentacion/temas/consumo-y-comercializacion-y-distribucion-alimentaria/informeconsumoalimentacion2014_tcm7-382148.pdf
- Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente, 2015. Encuesta Anual de sacrifico de ganado en mataderos 2014. En: http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-agrarias/ganaderia/encuestas-sacrificio-ganado/
- Una extensa lista de referencias se encuentra en la web de Cowspiracy: http://www.cowspiracy.com/facts
- FAADA-La Diferencia (creative productions), web del Documental Empatía: http://documentalempatia.com/datos/
- Jonathan Safran Foer, 2009. Comer Animales. Seix Barral, 2012.
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El documental Cowspiracy se adentra en alguna de las cuestiones cruciales que nos afectan a todos para un futuro sostenible y propone algunas salidas para el dilema que se nos plantea. Es sólo un esbozo de la realidad pero aporta nuevos argumentos para aquellos que ya pusimos el foco en los aspectos más crueles de la producción industrial de animales y también para aquellos que aún no les preocupa el sufrimiento de estos seres.
En AVHA creemos que todo suma y por eso lo traemos a Sevilla, el 31 de marzo. 

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