¡Define "Animal"!

«Ella habla en lenguaje de signos (el de los sordomudos) empleando un vocabulario de más de mil palabras. También entiende inglés hablado, y a menudo desarrolla conversaciones 'bilingües', respondiendo por signos a las preguntas que se le hacen en inglés. Está aprendiendo las letras del alfabeto, y puede leer algunas palabras impresas, incluyendo su propio nombre. Ha alcanzado puntuaciones entre 85 y 95 en el test de inteligencia de Stanford-Binet.
Exhibe una clara autoconciencia cuando desarrolla comportamientos autodirigidos enfrente de un espejo, tales como hacer muecas o examinarse los dientes; y también la exhibe mediante usos correctos de lenguaje autodescriptivo. Miente para evitar las consecuencias de su mala conducta, y anticipa las respuestas de los demás a sus propias acciones.
A veces crea situaciones de juego imaginario, tanto a solas como con otros. Ha trazado dibujos y pinturas de carácter figurativo. Recuerda acontecimientos pasados de su vida y puede hablar acerca de ellos. Entiende, y usa correctamente, palabras de significado temporal como 'antes', 'después', 'más tarde' y 'ayer'.
Se ríe de sus propias bromas y de las de otros. Llora cuando le hacen daño o la dejan sola, grita cuando está asustada o encolerizada. Habla acerca de sus propios sentimientos, usando palabras como 'feliz', 'triste' , 'miedo' , 'goce', 'ansia' , 'frustración' , 'cólera' y -bastante a menudo- 'amor'. Hace duelo por quienes ha perdido -su gato favorito muerto, o un amigo que se marchó lejos. Puede hablar acerca de lo que pasa cuando uno muere, pero se siente inquieta e incómoda cuando le piden que discuta su propia muerte o la de sus compañeros. Es de una delicadeza exquisita con los gatitos y otros animales pequeños. Incluso ha expresado empatía respecto a otros seres a quienes sólo ha visto en imágenes.
¿Habría que conceder derechos básicos a un individuo así? Es difícil imaginar ningún argumento razonable para negarle tales derechos si nos basamos. en la descripción anterior. Es consciente de sí misma, inteligente, emotiva, comunicativa; tiene sus propios recuerdos y propósitos; y desde luego puede sufrir profundamente. No hay razón para cambiar nuestra evaluación de su status moral si añado una información más: a saber, que no es miembro de la especie humana. La persona a quien he descrito -y ella no es menos que una persona para los que la conocen- es Koko, una gorila de veinte años de edad oriunda de las tierras bajas» (Francine Patterson y Wendy Gordon en Cavalieri, P., SINGER, P. (Eds.). 1993: The Great Ape Proyect. Fourth State, London: 58-59).

Este texto citado por Jorge Riechmann en Animales y ciudadanos(1)  recoge la descripción que su cuidadora Francine hace de Koko, gorila adoptada por ella con un año de edad, en 1971, por lo que hoy cuenta con 45 años y sigue viviendo en las instalaciones de Gorilla Foundation en Woodside, California y que se ha hecho mundialmente famosa por sus habilidades y la capacidad de comunicación con humanos.

Este y otros estudios con primates, demuestran que cuando se socializan con humanos, éstos llegan a alcanzar las capacidades de los niños normales de entre tres o cuatro años de edad. Al margen de la pregunta planteada por Francine, yo haría la siguiente: ¿Qué derecho nos asiste a los humanos para extirpar de sus raíces a seres, tan cercanos a nosotros en el viaje de la evolución pero tan lejanos a nuestro mundo?¿Para exhibirlos como caricaturas humanas? ¿Para arrancarles algo que dicen es tan exclusivo del hombre, la dignidad, pero que nosotros perdemos en el acto de su sometimiento y explotación? Nuestro comportamiento como “animales racionales”, para con estos otros animales solo es comparable con la esclavitud.
Sebastián López
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(1) Mosterín J., Riechmann J.- 1995. Talasa ediciones.


El tráfico y el maltrato de simios y otros primates es algo que pasa desapercibido a la mayoría de la población en países occidentales pero hay personas que llevan años trabajando para paliar sus efectos en centros de acogida, donde con mucho esfuerzo se les rehabilita para que tengan una vida los más parecida a lo que les pide su naturaleza, y en donde son cuidados hasta el final de sus días, ya que no es posible reinsertarlos en la naturaleza.
Sin embargo, como en la mayoría de los campos de la protección animal, estos centros no reciben del estado u otras administraciones los recursos suficientes para su mantenimiento, a pesar de que suplen el trabajo que les correspondería, y necesitan el apoyo de todos. Por ello, desde AVHA, queremos contribuir a la difusión de este problema y a la visualización de la labor que realizan centros como Rainfel.
Marta Bustelo, subdirectora del Centro deRescate de Primates Rainfel, se ha prestado a colaborar con este ciclo de actividades de AVHA, presentándonos la conferencia “Primates en Peligro” que anunciamos aquí y en nuestro Facebook.



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